Artisanal Teas & Stone-Ground Spices in Portland

Lavanda

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Category: Tea & Infusions

Una cucharadita de capullos, tres minutos en agua caliente, y tienes una taza pálida y fragante: limpia y dulcemente floral con un sutil toque cítrico, más cercana a una prima floral del romero que a algo jabonoso. Son capullos culinarios, así que el mismo tarro funciona igual de bien en la cocina. Hornéalos en galletas de mantequilla y bizcochos, infúndelos en nata o en un almíbar simple, o pincela un glaseado de miel sobre el cordero.

La lavanda divide a la gente, y la razón es casi siempre la dosis. Una mano generosa vuelve el plato perfumado y amargo, así que un poco rinde mucho. En las cocinas mediterráneas y francesas, la lavanda aromatiza la miel, los productos horneados y las mezclas de hierbas secas, y combina de forma natural con limón, romero, hinojo y queso de cabra. Trátala como un acento, no como una hierba de relleno, y se gana su lugar tanto en la cocina dulce como en la salada.

Un solo ingrediente: capullos de lavanda culinaria. Sin cafeína, sin azúcar, sin conservantes y vegano. Envasado en fresco para mantener los aceites florales vivos.

¿Cómo la preparo como té?
Usa una cucharadita de capullos por cada 240 ml de agua. Calienta agua filtrada fresca a unos 93 °C, viértela sobre los capullos y deja reposar durante tres minutos. Usa capullos frescos cada vez que prepares. La lavanda es potente, así que prueba mientras avanzas y deja reposar un poco menos si la prefieres delicada.

¿Cuánta lavanda debo usar al cocinar?
Empieza con poco. Para una tanda de galletas o una taza de nata, un cuarto o media cucharadita de capullos es suficiente, y añade más solo si la quieres más fuerte. La sobredosis es el error más común, y es lo que convierte la lavanda de floral y dulce en jabonosa y amarga.

¿Es lavanda de grado alimentario?
Sí. Son capullos de lavanda culinaria secos destinados a cocinar e infusionar, no un aceite esencial. Usa los capullos enteros, molidos o infusionados, como harías con cualquier hierba seca. Los aceites esenciales son un producto diferente y no están destinados a consumirse.

¿Con qué combina?
El limón y la miel son los acompañantes clásicos, por eso la lavanda brilla en galletas de mantequilla, scones y almíbares. En el lado salado funciona con romero, semillas de hinojo y queso de cabra, y una pizca realza el cordero asado o las verduras glaseadas con miel.